Nos somos hermanos de sangre de sangrePero si lo somos de la vida.Compartimos penas y alegrías.Cuando alguno de nosotros ya no esté en esta vida.Del más allá nos protegeremos el andarEn el descanso eterno, asados y canciones compartiremos.
Cambiar fondo del poema
En la danza eterna de la vida,
hermanos sin lazo de sangre somos,
pero unidos por penas y alegrías,
en el vasto mosaico del destino.
Cuando alguno cruce el umbral,
en la brisa del más allá estaremos,
vigilantes en sus caminos errantes,
con luces que guíen sus pasos.
Y en el susurro del descanso eterno,
compartiremos asados y canciones,
tejiendo con risas y acordes antiguos
un refugio en la eternidad, juntos.