No somos hermanos de sangre.Pero si lo somos de la vida.Siempre estamos presentes.Compartimos penas y alegrías.Cuando alguno cruce el umbral de esta vida.Del más allá nos protegeremos el andarEn el descanso eterno, asados y canciones compartiremos.Tus éxitos son mis alegrías,Por si necesitas ayuda allí estaré,Brindo por nuestra amistad,
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No somos hermanos de sangre,
pero el lazo del alma no se quiebra;
en el mosaico de la vida, estamos presentes,
compartiendo penas y júbilos como piezas eternas.
Cuando cruce alguno el umbral final,
desde el más allá protegeremos el andar,
alentando los pasos con viento celestial,
en el descanso eterno, asados y canciones serán nuestro altar.
Tus triunfos brillan como mis alegrías,
y ante la sombra del necesitar, allí estaré,
como un faro en la tormenta, en la travesía,
brindo por nuestra amistad, perpetua en su ser.