En sombras y grietas, un brote de vida,mujer de mil batallas, alma de acero,con paso firme, el destino ha decidido,que su fortaleza sea eterna y sincero.Entre escombros y ruinas, ella florece,con raíces profundas, en tierra agreste,la tempestad no la doblega, crece,y en cada adversidad, su espíritu atesora.Con voz de esperanza, canta a la vida,mientras el mundo se quiebra y se resquebraja,su corazón es un faro, una guía,que ilumina el camino, aún en la más oscura noche.Y así, generación tras generación,las mujeres se levantan, fuertes y valientes,tejiendo un futuro de amor y compasión,en un mundo donde la esperanza nunca se extingue.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En sombras y grietas, un brote de vida,
mujer de mil batallas, alma de acero,
crece su fuerza con cada herida,
su paso firme enfrenta al desafuero.
El destino ha decidido, en su sendero,
que su fortaleza sea eterna y sincero,
entre escombros y ruinas, su ser florece,
con raíces profundas, su espíritu estremece.
En tierra agreste, la tempestad no la doblega,
crece, y en cada adversidad, su savia atesora,
con voz de esperanza, canta la entrega,
a la vida que, en sus manos, reconfigura.
Mientras el mundo se quiebra y se resquebraja,
su corazón es faro, una luz que no exige,
cada latido una lección que arraiga,
que ilumina el camino, nunca se aflige.
En la más oscura noche, su brillo es fuerte,
una guía clara en el manto de lo incierto,
y con firmeza encara lo que la suerte,
le ofrece en sombras, pues todo lo invierto.
Generación tras generación, un legado,
las mujeres se levantan, valientes sin medida,
tejiendo futuros de amor entre lo amado,
en un mundo donde la esperanza es erguida.
Con hilos de compasión, sus manos enlazan,
las historias de aquellas que nunca vencidas,
en cada victoria, el tiempo abraza,
la lucha eterna de almas encendidas.
Y así avanzan, silenciosas y fuertes,
con la mente clara y corazón erguido,
escriben en el viento un nuevo puente,
donde la vida y su fuerza han renacido.