Sus ojos esmeraldas, me penetran el alma. Sus labios sobre mi piel, me endulzan con su voz, huele más dulce qué la miel. Es mi sueño Lejano y cercano, mi chico amado.
Cambiar fondo del poema
Sus ojos esmeraldas, profundos y claros,
atraviesan mi alma, en susurros raros.
Labios que rozan mi piel, con voz de canción,
dulzura más pura que la miel en mi corazón.
Un sueño distante, tan próximo al fin,
mi amado, mi chico, en mi mundo sin fin.
En cada mirada, un universo sagrado,
en su rincón cálido, eternamente amado.