En el rincón oscuro de la mente,
bailan sombras con vestidos de tormenta.
La psicosis, una danza imprudente,
un murmullo susurrante que aumenta.
Tóxicos que incendian cielos prohibidos,
reactiva el caos con un soplo breve,
delirios como ríos encendidos,
el pensamiento en su cauce no se atreve.
Orgánica la niebla, roba el sentido,
la esquizofrenia dibuja su trazo,
en cada figura, un mapa perdido,
esquizofreniforme el abrazo.
El bipolar arrastra soles y noches,
entre luces y sombras se define,
esquizoafectivo, con voces y broches,
en la mente un mundo que desatine.
Mas, en el borde de este frágil velo,
hay una chispa que nunca se apaga,
un anhelo de paz surcando el suelo,
inmutable, incansable, que no se traga.