En el laberinto de mi ser,Un eco tenue, una voz que va y viene.A veces, un canto de alondra,Otras, un susurro que se pierde entre espinas.La esperanza, un barco en alta mar,Navegando entre tormentas y calma.A veces, un faro en la oscuridad,Otras, un espejismo que se desvanece.La desesperación, un ancla al fondo,Pesando en el alma, frenando el andar.A veces, un pozo sin fondo,Otras, un sueño que nos hace despertar.Entre la luz y la sombra,Entre el amor y el dolor,Tejo los hilos de mi historia,Buscando un sentido, un porqué.Y aunque a veces flaquee la fe,Y el miedo me paralice,Sé que en lo profundo de mí,Aún queda un atisbo de lo que puede ser.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En el laberinto de mi ser,
un eco tenue, una voz que va y viene,
a veces, un canto de alondra,
otras, un susurro que se pierde entre espinas.
La esperanza, un barco en alta mar,
navegando entre tormentas y calma,
a veces, un faro en la oscuridad,
otras, un espejismo que se desvanece.
La desesperación, un ancla al fondo,
pesando en el alma, frenando el andar,
a veces, un pozo sin fondo,
otras, un sueño que nos hace despertar.
Entre la luz y la sombra,
entre el amor y el dolor,
tejo los hilos de mi historia,
buscando un sentido, un porqué.
Y aunque a veces flaquee la fe,
y el miedo me paralice,
sé que en lo profundo de mí,
aún queda un atisbo de lo que puede ser.