A ti te he proporcionado múltiples ayudas aquí en la tierra, oportunidades que se presentaron en momentos cruciales de tu vida. He sido testigo de cómo has aprovechado esas bendiciones, utilizando los recursos y el apoyo que te ofrecí. Sin embargo, también he observado con tristeza que, a pesar de estas ayudas, has elegido desviarte del camino que te conduje a seguir.
Cambiar fondo del poema
En la tierra fui tu guía, en la sombra,
te ofrecí manos llenas de oro y de viento,
en los cruces del destino, en cada hombro
tapé tormentas con el manto del tiempo.
Vi tus pasos firmes sobre el suelo blando,
tu corazón danzando con el destino.
Con tus manos moldeaste sueños volando,
alas de cera brillando en tu camino.
Mas he visto cómo dejas al viento surcar,
las semillas que plantaste en tierra pródiga,
y con tristeza he sentido tu senda acabar,
desviada del latido del alma anónima.
Oh, viajero errante, aún guardo la llama,
cual faro en la noche que al perdido llama.