Señor, es cierto que me brindaste ayudas y bendiciones en mi camino terrenal. Sin embargo, el camino que me habías trazado se había vuelto estrecho y limitado para mí. La religión verdadera que me habías enseñado se había convertido en una cárcel que me impedía explorar y descubrir mi verdadera esencia. Las heridas emocionales que había sufrido en mi pasado me habían dejado cicatrices que no podían sanar con las soluciones convencionales. Al salirme del camino, no busqué rechazar tus dones, sino encontrar mi propia verdad y sanar mis propias heridas. Y en ese proceso, encontré una conexión más profunda contigo y conmigo mismo.
Cambiar fondo del poema
Señor, en tu senda clara caminé,
bendiciones y luz me diste sin cesar,
pero el sendero estrecho se volvió,
y en mi corazón se alzó un pesar.
La fe que un día me enseñaste a amar
en cárcel fría se había convertido,
mis alas ansiaban el cielo alcanzar,
mi esencia perdida en lo prohibido.
Con cicatrices, marcas del pasado,
no hallé consuelo en fórmulas antiguas;
ansioso del alma, busqué el significado
de sanar sin normas ni yugos.
Al salir del camino trazado,
no fue tu don el que intenté negar;
buscando mi verdad, en lo inesperado,
una conexión más profunda pude encontrar.
Hoy en mis pasos llevo la certeza,
que mi verdad no sofoca tu amor,
en mi ser hallé la pureza,
y contigo, Señor, rehice mi valor.