Sabes muy bien el dicho: 'El que se aísla, piensa en sus deseos egoístas'. Este proverbio encierra una verdad profunda sobre la naturaleza humana. Cuando decides distanciarte de los demás, te encierras en tu propio mundo, permitiendo que tus pensamientos y deseos egoístas nublen tu juicio. En ese aislamiento, pierdes la conexión con la comunidad y el amor que te rodea, lo que te impide ver más allá de tus propias necesidades.
Cambiar fondo del poema
En la soledad, un susurro frío,
eco de deseos que nublan el alma,
un mundo pequeño donde reina el río
de pensamientos que ahogan la calma.
Se alza el muro entre piel y latido,
un eco distante del amor perdido,
mientras, en silencio, el corazón ciego
olvida el abrazo del amigo y ruego.
El amor espera al borde del muro,
más allá del ego al que me apresuro,
y la verdad simple que olvida el pecho:
solo en el otro el amor es derecho.