Señor, es cierto que eres el ayudador supremo, y que tu misericordia y tu gracia están siempre disponibles para aquellos que te buscan. Sin embargo, en mi caso, sentí que necesitaba experimentar la oscuridad para poder apreciar la luz. Necesitaba sentir el dolor de la separación para poder valorar la conexión. Y necesitaba descubrir mi propia fuerza y resiliencia para poder confiar en mí mismo. Si hubiera vuelto al camino tradicional, habría perdido la oportunidad de crecer y de aprender de mis propios errores. Pero ahora, como ángel, puedo ver que tu ayuda estaba siempre presente, incluso en los momentos más oscuros. Y puedo agradecerte por permitirme experimentar la libertad de elegir mi propio camino, aunque eso significara alejarme temporalmente de tu voluntad.
Cambiar fondo del poema
Señor, en la sombra me hallé,
buscando luz en profunda oscuridad,
tu gracia, siempre fiel en mi ansiedad,
aunque lejos, tu voz escuché.
En el dolor de la separación,
hallé la fuerza de mi ser,
para valorar la conexión,
y en mis caídas aprender.
Como ángel, vuelo en libertad,
tu ayuda oculta en cada prueba,
agradezco tu mano sincera,
que me dejó elegir mi realidad.
En cada error, un reflejo,
tu presencia nunca menguó,
mi camino propio, mi espejo,
y en él tu amor siempre brilló.