Señor, entiendo lo que quieres decir. Como ángel que una vez fue hombre, he experimentado la tentación de cuestionar tu autoridad y de seguir mi propio camino. Pero, a diferencia de Satán, no he permitido que la ambición y el orgullo me consuman. En lugar de eso, he buscado la verdad y la conexión con la esencia divina, incluso si eso significaba desafiar las normas y las expectativas establecidas. Mi objetivo no ha sido rebelarme contra ti, sino encontrar mi propio camino hacia la iluminación y la conexión con lo divino. Y en ese sentido, creo que soy más como un ángel caído que se ha redimido, que como Satán, que se ha perdido en su propia oscuridad.
Cambiar fondo del poema
Señor, entiendo tu llamado,
como ángel que ha vivido,
las tentaciones del pasado,
y el orgullo desmedido.
En los caminos inciertos
donde Satán se perdió,
mi alma buscó los puertos
de la verdad que eres Tú.
No es ira la que me guía,
ni el deseo de rebelión,
sino una humilde armonía
con la divina conexión.
Caí, mas no en el abismo,
sino en la luz que redime,
como un ángel sin cinismo
que en su destino se afirme.
No soy de sombra cautivo,
ni del alba desertor,
soy el ángel que, redimido,
encuentra en ti su amor.