Entonces, he decidido que cerrarás los ojos y nunca despertarás. Tu obstinación y resistencia a seguir el camino correcto han llevado a esta decisión. No hay más espacio para tus desvíos; es hora de que enfrentes las consecuencias de tus elecciones.
Cambiar fondo del poema
En la sombra donde el silencio arde,
cerrarás los ojos, destino sellado.
Tus desvíos, un río sin cauces,
yacen en la noche, callados.
La obstinación, un viento en contra,
empujando hojas hacia el abismo.
Ya no hay espacio en tierra o cielo,
para el eco de tu egocentrismo.
Consecuencias, las llamas que abrazan,
el fruto maduro de tus elecciones.
Descansa en la penumbra, sin esperanza,
la decisión tomada, sin más perdones.