Explícame esto acerca de mí, lo mismo que le dije a Job: ¿Quién fue el que encerró al mar con puertas, cuando salió impetuoso de su matriz? ¿Acaso no fui yo quien lo vestí con nubes y lo envolví en densas tinieblas? Fui yo quien estableció un límite para él, colocando sus puertas y barras, y le dije: 'Hasta aquí puedes llegar, no más allá; aquí es donde pararán tus orgullosas olas'. Mira cómo he dominado las fuerzas de la naturaleza, cómo he trazado la línea entre el caos y el orden. Así como he controlado al mar, también puedo guiarte a ti. Reflexiona sobre mi poder y mi autoridad; no olvides que todo tiene su lugar en mi creación.
Cambiar fondo del poema
¿Quién le puso cerrojos al mar
cuando la tierra lo dio a luz,
bajo el manto de nubes y bruma,
con palabras de alba a raudales?
Yo fragué sus puertas de espuma,
en límites de acero y sal,
donde el eco del trueno declama:
“Aquí tus olas han de parar.”
Mi mano delineó la esfera
entre el caos y el orden que ves;
con igual pincel en tu senda,
mi poder te guía, lo sabes bien.
Reflexiona en mi potestad,
en cada giro que da el sol;
todo tiene sitio en mi colorida urdimbre,
como el mar y su rebelión.