NIÑOS DEL OLVIDOEn la esquina de la vida,donde el ruido es un susurro,caminan pies descalzossobre el polvo del futuro.Las estrellas los miran,pero nunca los nombran,son sombras en la acera,son voces que se borran.El viento les canta historiasde hogares que no conocen,de mesas llenas de pan,de abrazos que no florecen.Con manos llenas de ausenciadibujan en la neblinalos sueños que les robaronlas noches sin caricias.Pero en sus ojos brillauna luz que no se apaga,porque aún en la tormentasu espíritu no se calla.Que el mundo les dé caminosdonde el hambre no castigue,y el amor sea semillaque en su pecho siempre germine.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la esquina de la vida,
donde el ruido es un susurro,
caminan pies descalzos
sobre el polvo del futuro.
Las estrellas los miran,
pero nunca los nombran,
son sombras en la acera,
son voces que se borran.
El viento les canta historias
de hogares que no conocen,
de mesas llenas de pan,
de abrazos que no florecen.
Con manos llenas de ausencia
dibujan en la neblina
los sueños que les robaron
las noches sin caricias.
Pero en sus ojos brilla
una luz que no se apaga,
porque aún en la tormenta
su espíritu no se calla.
Que el mundo les dé caminos
donde el hambre no castigue,
y el amor sea semilla
que en su pecho siempre germine.
Son los niños del olvido,
los que el tiempo no recuerda,
pero ellos, con su esperanza,
al destino siempre alertan.
Con cada paso roto,
en cada lágrima perdida,
escriben con sus almas
una historia compartida.