Considero como mi pueblo cualquier lugar donde duermo.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En cada esquina del mundo,
mi alma encuentra su hogar,
allí donde sueño profundo,
mi espíritu ha de quedar.
No importa tierra ni mar,
ni el nombre de la estación,
en cada rincón singular,
late el ritmo de mi canción.
En la bruma dulce y ligera,
bajo cielos de otro país,
mi corazón se aferra
a la calma, a la raíz.
El viento susurra historias
de un mundo vasto y lejano,
tejiendo con hilos de memoria
un refugio siempre humano.
Aquí el silencio me abraza,
y la luna da su saludo,
ningún muro me desplaza,
en cada noche, soy nómada.
Las estrellas cantan suave,
con su lenguaje universal,
mi lecho es el cielo grave,
mi techo, el firmamento astral.
El tiempo es un suspiro,
y al alma le da igual partida,
pues donde cierro mis ojos,
nace una nueva vida.
Así, en esta danza eterna,
mi pueblo no tiene fin,
pues en cada lugar que sueño,
una patria llevo en mi latín.