Aprecia cada segundo que pases con tu madre mientras esté contigo.
Cambiar fondo del poema
En el abrazo cálido de su risa,
se desliza el tiempo, sutil canción;
cada segundo es una brisa
que surca el alma con devoción.
Sus manos cuentan historias viejas,
que florecen en mi ser,
y en sus ojos, las estrellas
aprenden a amanecer.
En su voz hallo refugio
y en su amor, un resplandor;
aprecio cada instante,
madre mía, mi eterno sol.