Aprecia cada segundo que pases con tu madre mientras esté contigo
Cambiar fondo del poema
En el reloj de arena de la vida,
a cada grano, un latido le entrego,
pues en sus ojos encuentro el abrigo
y en su sonrisa, el universo entero.
Sus manos son un refugio eterno,
que detienen el tiempo fugaz;
cuando el viento del destino sople,
son siempre su amor y su paz.
Aprecia cada segundo compartido,
como joya en este mundo prestado,
pues su presencia es un tesoro infinito,
un canto en el corazón guardado.