Te quiero contar las ruinas de mi triste historia,y para que recojas los escombros de mi alma.Por mucho que intento no logro olvidarte.Humedezco mis ojos deletreando tu nombre.Mis labios, adquieren el sabor de tu boca.Mi cuerpo, el calor de tu piel.Y la brisa, me humilla más, cuando me trae consigo el aroma de tuscabellos...Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En las ruinas de mi vida perdida,
te quiero contar mi triste historia,
donde yacen memorias, escondida gloria,
y en los escombros mi alma sin vida.
Intento olvidarte, pero es imposible,
como sombra eterna, en mi ser te clavas,
los días se tornan en horas esclavas,
un amor tan fuerte, pero intangible.
Mis ojos se humedecen, deletreo tu nombre,
cada letra, una lágrima en mi mejilla,
un suspiro que el viento acarilla,
mientras mi mente se consume en su hambre.
Mis labios ansían el dulce sabor
que solo tu boca les sabía dar,
y en el silencio desean besar
el eco distante de tu amor.
Mi cuerpo recuerda el calor de tu piel,
cada abrazo una llama, un fuego latente,
la distancia hiere, un hielo insistente,
mas en el ayer, ardimos fiel.
La brisa me humilla al cargar contigo
el aroma que ilustra tus cabellos,
un viento traicionero, mellizo de celos,
que susurrando, me hace tu abrigo.
En las ruinas busco y busco en vano,
un resquicio de paz de aquellos momentos,
mas atrapado en tormentosos lamentos,
te llamo lejos, corazón lejano.
Y entre escombros, me reconstruyo,
con trozos de recuerdos, hilos de olvido,
mientras la esperanza, tenue, oigo y cuido,
te dejo ir, aunque siempre ruyo.