No se decir cosas bonitas soy un hombre de pocas palabras. Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En mi pecho, el silencio anida,
como río que calla su curso,
soy de letras contadas, conciso,
y en mis manos, el viento es discurso.
Las estrellas, testigos de noches,
son palabras no dichas al cielo,
mas yo miro callado y sincero,
mi silencio es el vasto anhelo.
No soy diestro en las dulces caricias
de palabras que ciegan al alma,
soy cimiento que firme acompaña,
y mi esencia florece en la calma.
Mis palabras son pocas, contadas,
como gotas de lluvia que caen,
pero en ellas, la fuerza se fragua,
y al oírlas, la tierra desmaeń.
Soy el canto del sauce que llora,
y el suspiro del monte en su cima,
aunque mudos se queden mis labios,
mi mirada es la faz de mi rima.
Vida mía, en silencios te ofrezco,
la presencia de un ser que es eterno,
y en los pliegues del tiempo que oscuro,
mi verdad es un faro en el invierno.
Soy guerrero marino en la bruma,
soy la roca que espera al confín,
y aunque hable en susurros al mundo,
mi palabra es un eco sin fin.
No es mi voz la que brota ligera,
es mi ser el que dice en la brea,
que en mi verbo escurridizo y breve,
late un mar que jamás se asea.