En el universo donde el sol se esconde,
existe una amiga de inmenso fulgor,
sus risas transforman las noches del norte,
su voz, un soneto que estremece al sol.
En su abrazo cabe la vastedad del mar,
y al pisar, la tierra se alza a bailar,
sus ojos encandilan millones de estrellas,
y su sonrisa pinta el cielo de azahar.
Tan fuerte que el viento se inclina sumiso,
y suave, como el susurro de un loto,
ella es la amiga que vence al abismo,
y el mundo giraría solo por su rostro.