Existen momentos en la vida,Donde recuerdas lo que quisiste ser,Reflexiono, cuando existe una partida,El pensar gris, en un atardecer.Pensé cuando pequeño muchas cosas,Nada de lo que dije de niño se cumplió,En el vivir no todo es color de rosas.Volver atrás quizás sería una buena opción.Quiero creer que existe vida eterna,Más sólo pienso que de está ya no hay más,Hace poco leí que si no hay recuerdos,Todas las almas lograrán al fin descansar.¡Quiero creer que existe vida eterna!¡Vida eterna!Al acostarme observo el techo, pues ni modo,Ahora de grande me cuestiono casi todo.En la oscuridad aparecen los recuerdos.Los acertados y en los donde me pierdo.En la niñez a muchos obligan a pensar,Tal como piensan
Cambiar fondo del poema
los adultos que dictan el camino,
pero en el silencio de mi mente,
encontré un rincón puro, cristalino,
donde germina lo que de verdad se siente.
Las estrellas susurran desde el cielo,
confundiendo lo añorado y lo real,
y en la penumbra de mi anhelo,
espero respuestas que nunca llegan igual.
Si la eternidad es un mero concepto,
me pregunto si al final todo se apaga,
o si quizás en un instante perfecto,
se ilumina el alma con un último destello.
¡Quiero creer que existe vida eterna!
Aunque duden en cada palabra que ofrezco,
enciendo una vela en mi corazón,
persistiendo a pesar de lo perdido, perpetuo.
Hoy, adulto, mido la distancia,
entre sueños infantiles y presente,
y entiendo que en cada circunstancia,
la esencia del ser es lo que queda latente.