Caminarás descalza, sin miedo al destino,
pisando la tierra, cerca del divino.
Las huellas que dejas son ecos de antaño,
el suelo es testigo de tu libre año.
Ríos de esperanza corren por tus venas,
y el viento que sopla susurra mil penas.
El sol acaricia tu piel con su fuego,
despierta en tus pasos un dulce sosiego.
Tus pies en la arena, en la hierba, en el mar,
tatuando el camino que debes trazar.
Latidos del mundo, canto del presente,
te envuelven de historias de forma silente.
La tarde se viste con tonos dorados,
y allí, en el horizonte, sueños esperados.
El cielo murmura secretos de antaño,
promesas guardadas de antares extraño.
A veces tropezas, mas nunca te rindas,
las piedras enseñan verdades aún lindas.
Susurra la luna y te ofrece destellos,
entre sombras suaves, teje tus cabellos.
La noche se viste de estrellas y sueños,
bailando en tus ojos, reflejos pequeños.
El éter se mezcla con fragancia clara,
deslizan tus pasos, la senda prepara.
Caminas descalza, sendero del alma,
cada pisada, mariposa en calma.
Renacen los días, celebra el camino,
y el mundo, en tus pies, se siente divino.
Al final del viaje, sabrás que has podido,
las hojas del tiempo a tus pies rendido.
Tu andar, un poema que nunca se calla,
caminarás libre, descalza, sin falla.