¡ Ay corazón! ¡Como duele! Y sobre todo reconocer que difícilmente se recupera lo que se pierde, o soñar con lo que nunca se ha tenido
Cambiar fondo del poema
¡Ay corazón! Latir doliente,
como hojas caen en el viento,
se deshace el eco silente,
un lamento en el firmamento.
Recuerdos que la bruma arrulla,
lo perdido susurra el tiempo,
como el agua se escurre entre huellas,
el ayer se convierte en destiempo.
Y soñar con lo que no se ha tenido,
quimera de estrellas lejanas,
un suspiro en la vastedad del olvido,
cual espejismo que el alma desgrana.
Mas, aunque duela la despedida,
corazón persiste, sabiendo callado,
que en lo impalpable reside una vida,
que nunca ha sido su sueño olvidado.