"Sílant calad dûn, tollen rochon'lân", en esta lengua, una verdadera esperanza, Una luz brillaba en el oeste, había llegado el jinete blanco.
Cambiar fondo del poema
En el silencio del crepúsculo,
camino en sueños, susurros y fe,
la esperanza en un idioma antiguo
como hojas doradas que el viento ve.
Una luz resplandece en el oeste,
la promesa de un nuevo amanecer,
el jinete blanco, destino celeste,
con su llegada, renace el poder.
A cada paso, el alma se eleva,
un eco de leyenda se despliega,
en la vastedad, donde el tiempo cede,
una estrella surca la noche, y todo queda.