En estos dias me la je pasaso recordando mi niñez de la cual tengo gratos recuerdos pero también recuerdos muy amargos.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En los días que pasan cual río callado,
mis recuerdos navegan hacia el ayer,
las dulces historias con luz han brillado,
las risas sinceras que saben volver.
Corría descalzo por campos dorados,
la brisa en mi rostro susurra el cantar,
y juegos salvajes de niños alados,
los ecos de infancia que saben volar.
Mas no todo es oro en el reino pasado,
hay sombras que cruzan mi mente al vagar,
momentos amargos que surcan el prado,
dolores profundos que saben llorar.
Las noches de llanto, el frío y la pena,
temores que acechan al niño feroz,
y voces que en ecos dibujan la escena,
memorias difusas que saben de adiós.
La vida es un viaje de luces y sombras,
un ciclo que enseña a ver y aprender,
la niñez me dio tanto en su amor sin alfombras,
y huellas dejaron centellas de ser.
Abrazo lo dulce, abrazo lo triste,
con el alma serena en este vagar,
pues tanto en lo amargo como en lo criste,
la vida es un crisol que sabe alumbrar.
Así, en este ahora de tiempo y sus duelos,
se funden recuerdos, un canto sin fin,
mi niñez me susurra, me brilla en los cielos,
y en su eco perpetuo yo vuelvo a vivir.
En estos días que pasan cual río callado,
mi ser encuentra paz al recordar,
lo bello y lo amargo siempre entrelazados,
historias de infancia que saben sanar.