El enojo es un castigo que nos damos a nosotros mismos por el error que alguien más cometió.
Cambiar fondo del poema
En la sombra de la ira arde,
un fuego que a nadie más toca.
Preso de un error ajeno,
el corazón en su jaula se sofoca.
Como espejo roto en mil pedazos,
refleja miedos, ecos del pasado.
El enojo, verdugo del alma,
con su látigo nos tiene atrapados.
Mas si el viento del perdón sopla,
las cadenas se romperán en susurros.
Lágrimas que limpian el alma,
despiertan al uno que fuimos puros.