Mis hijos hermoso, aunque tal vez no sea su padre yo los amo y cuidaré con todo mi amor
Cambiar fondo del poema
En el jardín de la vida, florecen
mis hijos, luces que el alba bendijo.
Aunque padre no seré, sus almas
con todo mi amor resguardo y cobijo.
No lleva mi sangre su risa,
mas sus sueños son mi dulce tarea.
Con cada latido en mi ser aviso:
¡los amo más allá de la marea!
Su andar es el canto que inspira
el viento, sus voces abrazan el sol.
Y en cada paso que juntos trazamos,
mi compromiso es eterno y total.
El lazo del amor eterno nos une,
mi corazón, su guardia inquebrantable,
hijos del alma, tesoro sagrado,
les ofrezco mis brazos inquebrantables.