En un mundo de versos y prosa,donde lo nuevo desafía y posa,yo busco en la rima y la medida,la esencia pura, la llama escondida.Los modernos navegan sin compás,pero mi corazón siempre hallarássiguiendo huellas de un soneto fiel,como aquel viejo y eterno laurel.Porque en la forma clásica resuenael eco de una voz que nunca frena,y aunque el tiempo cambie su trajín,en el verso rimado hallo mi jardín.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En un mundo de versos y prosa,
donde lo nuevo desafía y posa,
yo busco en la rima y la medida,
la esencia pura, la llama escondida.
Los modernos navegan sin compás,
pero mi corazón siempre hallarás
siguiendo huellas de un soneto fiel,
como aquel viejo y eterno laurel.
Porque en la forma clásica resuena
el eco de una voz que nunca frena,
y aunque el tiempo cambie su trajín,
en el verso rimado hallo mi jardín.
Allí danzan las sílabas serenas,
con el ritmo implacable de las arenas,
y se entrelazan en mística danza,
donde lo eterno y el arte se afianza.
Cada palabra es su propia estrella,
brillando en el firmamento más bella,
tejiendo historias de tiempos pasados,
en un soneto de sueños dorados.
En el arte de medir y encadenar,
encuentro el refugio, el pulso al cantar,
mientras el mundo avanza y se transforma,
yo guardo en mi alma la eterna norma.
Así, con pluma y papel me sumerjo,
en el viejo lenguaje del que emerjo,
pues aunque lo moderno lleve el compás,
en mi corazón, siempre el laurel hallás.
Por ello seguiré fiel, sin temores,
entre el mar de palabras y sus rumores,
celebrando el encanto que nunca muere,
en un soneto donde el alma se viere.