Necesitarás amarte para amar, respetarte para respetar, valorarte para valorar, aceptarte para aceptar. Recuerda que nadie puede dar lo que no tiene.
Cambiar fondo del poema
Para amar, primero ama
tu reflejo en el amanecer,
pues el corazón se inflama
si el alma se sabe querer.
Respétate, como el árbol al viento,
que se curva pero no se quiebra,
pues es en el noble intento
donde la fortaleza se celebra.
Valórate, como al diamante
que brilla en luz y oscuridad,
es en tu ser constante
donde nace la verdadera dignidad.
Acéptate, con cada cicatriz y risa,
como el mar acepta su marea,
pues en tu esencia precisa
encuentras la paz que te libera.
Nadie puede ofrecer a manos llenas
lo que aún no ha encontrado en su ser.
Llénate de amor, valor y penas,
para poder verdaderamente ofrecer.