En un rincón del alma, fui todo,
la melodía dulce de tu alborada,
un susurro que arrulla en el lodo,
pero también fui sombra callada.
Tu horizonte pinté de mil colores,
verde esperanza, rojo pasión,
y en el jardín sembré bellas flores,
pero me olvidaste en el montón.
Fui el eco en la soledad más pura,
una estrella que guía tu camino,
pero también fui bruma oscura,
un reflejo perdido en el destino.
En nuestra historia fui un capítulo,
palabras vivas en tu memoria,
sin embargo, evaporé en el crepúsculo,
una ilusión fugaz sin gloria.
Fui el vendaval y la calma serena,
las olas que rompen en tu mar,
pero solo un murmullo en la arena,
un instante que no quiso quedar.
Tu esencia guardó mi ser completo,
fui el fuego y el hielo en tu mirada,
pero a la vez, un simple boceto,
un suspiro que no dejó nada.
Fui el viento que despeina tus sueños,
el faro que anida en tu aventura,
pero solo fui uno de los leños
que se quiebra en la fría espesura.
Fui todo lo que un día nombraste,
una chispa que danzó en tu vida,
pero también fui lo que olvidaste,
la sombra que la noche despida.