En un mundo de sombras frías,
donde susurros mueren sin voz,
un corazón valiente latía,
buscando su propio sol.
Escapó de sombras profundas,
rompiendo cadenas de azar,
con el fuego que nunca se esfuma,
y el ansia de respirar.
Ahora danza entre colores,
cual ave en cielo ilustral,
dejando atrás viejos temores,
como historia sin final.
Su eco viaja distante,
más allá del manto gris,
un latido eterno, vibrante,
alineado con la raíz.