De Barranca viene una mujer fuerte y luchadora.Madre dedicada a sus hijos y a su trabajo.Guerrera, fuerte y Santanderiana berraca.Fuerte de carácter en sus negocios y amable y dulce como mujer.De la fuerza aérea pensionada y trabajadora de sol a sol.Con gustos refinados y elegancia por doquier, paladar de reina a sus comidas le mete amor.No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase y a ella le sobra.Paticia Cedano un ejemplo a seguir.Admirable como Mujer, por su fuerza, valentía, constancia y al mismo tiempo, por tu ternura, delicadeza y cariño. Merece y te has ganado todo el respeto y consideración.Con sus hijos Joel y Santiago, trasnocha por cuidarlos y aunque canas le saquen, su amor de madre incondicional, siempre presente está.Extrañando a su madre y a su padre, cada día se levanta con un nuevo corazón que el Señor le regaló.
Cambiar fondo del poema
De Barranca viene, firme y decidida,
madre incansable, guerrera en la vida.
Santanderiana de corazón valiente,
fuerte en sus negocios, dulce y presente.
Pensionada en el aire, su legado en el cielo,
trabaja de sol a sol con esmero.
Con gusto refinado y elegancia al andar,
en sus platos, el amor se siente al saborear.
No es la apariencia lo que define su ser,
es la esencia y la educación, ese es su poder.
La clase la viste, más que oro o joyel,
es Patricia Cedano, un ejemplo a seguir, fiel.
A sus hijos, Joel y Santiago, cuida sin cesar,
les da su amor de madre, firme y sin par.
Aunque extrañe a sus padres en cada despertar,
con nuevo corazón del Señor, vuelve a amar.
Mujer admirable, de fuerza sin igual,
en su valentía y ternura, un balance real.
Respeto y consideración ha ganado sin cesar,
es la esencia de Patricia, que nos hace admirar.