El diablo corrompe, y Dios permite, pero cada uno decide cómo responder.
Cambiar fondo del poema
Entre sombras teje el diablo su misión,
con susurros dulces que engañan el corazón.
Dios observa, callado, permite el juego,
confiando en el alma para elegir sendero.
Cada uno es artífice de su destino,
una chispa de luz en el vasto camino.
Corrompe el diablo, ofrece, seduce,
pero es el hombre quien elige y conduce.
En el silencio de la noche más oscura,
en la claridad de una verdad segura,
un susurro divino o un grito infernal:
la decisión final es nuestro juicio moral.