Mildred nunca fuiste mi novia pero te quise y te quiero como si lo hubieras sido me hiciste mucho daño con tu partida para ti mis sentimientos no tuvieron valorOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
Mildred, nunca fuiste mía,
pero en mi corazón latías,
como un sueño que acaricia
el amanecer del alma fría.
Te quise en horas calladas,
donde el susurro se extravía,
amiga vives en mi piel marcada
como un eterno mediodía.
Tu partida fue un vendaval,
desgarrando esperanzas y sueños,
dejando un vacío fatal
donde habitaban nuestros empeños.
Mis sentimientos fueron la bruma,
que tus ojos nunca vieron,
en el fuego de tu pluma
mis palabras se perdieron.
Eras un verso jamás escrito,
una melodía no sonada,
un eco de amor infinito
que resuena en mi jornada.
Pero para ti, fui silencio,
un murmullo de valía incierta,
un roce ligero en el viento
apenas visible en tu puerta.
Y aunque el tiempo de ti me aleja,
en mis recuerdos aún brillan
las estrellas que dejan
tu sombra en mi costilla.
Así, Mildred, te confieso,
en mi alma aún prendes fuego,
aunque jamás fuiste mi beso,
en mi corazón te llevo.