Jijiiji también algunoa se rien jeje je y otros Jajajaja total la risa es el remedio del almaOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
En un rincón del viento, se oye un cantar,
las risas se elevan, no pueden parar.
Desde un jiji sutil, a un jeje más sonoro,
cada carcajada traza un arco de oro.
Jajaja vibrante, eco de alegría,
tejiendo en el aire pura sinfonía.
En el alma cansada, cual bálsamo dulce,
las risas resuenan, haciendo que pulse.
El mundo se agita con penas y quejas,
pero en la risa siempre hallamos las rejas
que nos liberan de tanta tempestad,
trayendo consuelo, amor y libertad.
Remedio del alma, el más natural,
risas compartidas, botín celestial.
Aunque las palabras cambien de sonido,
todas nos elevan, nos devuelven al nido.
Un jeje travieso que roba miradas,
jijiji discreto, entre carcajadas.
Son lenguajes varios, pero un mismo idioma,
la risa conquista, transforma, se toma.
En un mundo quebrado, donde reina el dolor,
la risa nos sana, ofrece su color.
Que no falte nunca, ni jiji ni jeje,
un jajaja eterno, la vida perenne.
En noches oscuras o bajo el esplendor,
la risa es faro, guía nuestro motor.
Al final del día, cuando el sol se apaga,
ríe, pues al hacerlo, se disipa la llaga.
Así en cada esquina, rincón de la mente,
que encuentres motivo, que rías ferviente.
Deje la risa sus huellas divinas,
con las voces del alma, tejamos las rimas.