El sabio se porta como tonto,Pero el tonto se cree sabio.
Cambiar fondo del poema
En el silencio del viento,
el sabio calla su canto,
disfraza su luz brillante,
con ropaje de quebranto.
Sus palabras son la bruma,
que acaricia sin dejar huella,
mientras el tonto asume el trono,
con una risa sincera.
El tonto mira al espejo,
y corona su reflejo,
mas el sabio, en su quietud,
descubre el mundo entero.
Así caminan los dos,
bajo el cielo estrellado,
el uno en sombras brillando,
el otro, ciego alumbrado.