Ya me canso totalmente y me fastidia que las ordenes, habiendo más no se le ocurre decirles a los demás, despues de todo esto el colmo será que me llamen cuando esté muerto.
Cambiar fondo del poema
En un mar de órdenes me hundo,
ya cansado, fastidiado por su peso,
donde mil voces no encuentran rumbo
y el silencio se viste de progreso.
Después de todo, el cruel destino audaz,
es que en la paz eterna resuene el eco,
llamen mi nombre cuando la vida, fugaz,
sea un susurro que se lleva el viento.