Nos miramos, sonreímos,con rostros blancos y tersos,máscaras de cortesíasobre gestos tan perversos.La mano firme se ofrece,sellando el falso contrato,pero la otra, en la sombra,ya empuña un filo callado.Los labios dicen promesas,con dulzura y armonía,mientras el puñal esperasu mortal hipocresía.Así camina el engaño,en traje de urbanidad,con sonrisas afiladasy un pacto de falsedad.La palabra engaño debe aparecer en el poemaOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
Nos miramos, sonreímos,
rostros blancos y tersos,
máscaras de cortesía
escondiendo los reversos.
Mente fría y mano firme,
sellamos falso contrato;
en la sombra oculta, empero,
la traición guarda su acto.
Los labios tejen promesas
con dulzura y melodía;
tras las frases se esconde
una traición sombría.
Un puñal espera agazapado
bajo cada gesto amable;
es la hipocresía armada
en disfraz impecable.
Así avanza el cruel engaño,
con su traje de urbanidad,
ropajes de falsa alianza,
caminos a la maldad.
Sonrisas que siempre hieren
cuando abrazan la verdad,
fingiendo amable interés
que oculta frialdad.
Las palabras acarician
con aires de armonía,
pero al contacto ocultan
su filo de letanía.
¿Qué queda del amor puro
tras esta falsa hermandad?
Solo el eco del engaño
que desnuda la verdad.