Ana Lucía, mi refugio sagrado,tesoro encontrado en silencio guardado,desde aquellos días de adolescencia,te amé en secreto, con tierna insistencia.En la flor de la juventud temprana,anhelo oculto, ilusión diáfana,por ti nació mi amor a la poesía,para en versos contarte mi fantasía.Con timidez, mi pulso temblaba,cada palabra en secreto hablaba,te confesé un amor profundo,en un poema te entregué mi mundo.Tus ojos, luceros en mi sendero,guiando mi afecto como un venero;sin voz, mi cariño en letras se tejía,cada estrofa un latido que sentía.A la sombra escapó nuestra ternura,la magia en silencio, con cautela y cordura,pero hoy, Ana Lucía, mi confesión,resurges con fuerza en mi corazón.En el arte hallé mi pasión eterna,primavera que jamás se torna inverna,porque en un verso tu nombre pronuncie,y en la poesía encontré mi desahogo y mi aliciente.Ahora que el eco del pasado resuena,te amé entonces y hoy mi alma se llena;y mi poema sigue susurrando,que mi amor por ti sigue volando.Ana Lucía, en el tiempo intacta estás,mi amor fue, es y siempre será jamás;en mi corazón y en cada palabra,tú eres la musa que mi alma guarda.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
Ana Lucía, mi refugio sagrado,
tesoro encontrado en silencio guardado,
desde aquellos días de adolescencia,
te amé en secreto, con tierna insistencia.
En la flor de la juventud temprana,
anhelo oculto, ilusión diáfana,
por ti nació mi amor a la poesía,
para en versos contarte mi fantasía.
Con timidez, mi pulso temblaba,
cada palabra en secreto hablaba,
te confesé un amor profundo,
en un poema te entregué mi mundo.
Tus ojos, luceros en mi sendero,
guiando mi afecto como un venero;
sin voz, mi cariño en letras se tejía,
cada estrofa un latido que sentía.
A la sombra escapó nuestra ternura,
la magia en silencio, con cautela y cordura,
pero hoy, Ana Lucía, mi confesión,
resurges con fuerza en mi corazón.
En el arte hallé mi pasión eterna,
primavera que jamás se torna inverna,
porque en un verso tu nombre pronuncié,
y en la poesía encontré mi desahogo y mi aliciente.
Ahora que el eco del pasado resuena,
te amé entonces y hoy mi alma se llena;
y mi poema sigue susurrando,
que mi amor por ti sigue volando.
Ana Lucía, en el tiempo intacta estás,
mi amor fue, es y siempre será jamás;
en mi corazón y en cada palabra,
tú eres la musa que mi alma guarda.