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Madre: cuéntame un cuento de ésos que se relatande un curioso enanito o de una audaz sirena;tantos que de los genios maravillosos tratan.Esas lindas historias que conoces. ¡Sé buena!Dime de caballeros que a princesas rescatandel dominio de monstruos -dragón, buitre, ballena-;donde nadie se muere y los hombres no matan,historias en países que no saben de pena.Cuéntame un cuento, madre, que me quiero dormirescuchando tu voz, asido de tu mano;como Hansel y Gretel, seré en sueños tu hermano,aunque en sombra andaremos tras de la misma senday escribiremos juntos nuestra propia leyenda,y, tal vez, como chicos, dejarás de sufrir.

Madre, cuéntame un cuento al borde de la cama,  
de enanitos y sirenas en mares de aventura;  
llévame a un mundo donde el miedo se desarma,  
donde el sol siempre brilla y la noche es ternura.

Háblame de valientes, de caballeros fieles,  
que salvan a princesas de monstruos poderosos;  
y en tierras lejanas, tan dulces como mieles,  
no existe la tristeza ni duelen los sollozos.

Quiero dormirme, madre, con el susurro suave  
de tus palabras dulces, en un abrazo eterno;  
como Hansel y Gretel tras un sendero grave,  
juntos escribiremos leyendas en el averno.

Y si por un instante, volvemos a ser niños,  
tal vez tus penas vuelen, como penas en vilo;  
y al caminar soñando, entre mágicos guiños,  
se apaguen las tormentas y se detenga el hilo.

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Madre, cuéntame un cuento al borde de la cama, de enanitos y sirenas en mares de aventura; llévame a un mundo donde el miedo se desarma, donde el sol siempre brilla y la noche es ternura. Háblame de valientes, de caballeros fieles, que salvan a princesas de monstruos poderosos; y en tierras lejanas, tan dulces como mieles, no existe la tristeza ni duelen los sollozos. Quiero dormirme, madre, con el susurro suave de tus palabras dulces, en un abrazo eterno; como Hansel y Gretel tras un sendero grave, juntos escribiremos leyendas en el averno. Y si por un instante, volvemos a ser niños, tal vez tus penas vuelen, como penas en vilo; y al caminar soñando, entre mágicos guiños, se apaguen las tormentas y se detenga el hilo.