La vida es un constante cambio. Cada día es un nuevo comienzo y un nuevo final. Cada día es diferente Ta solo ¿vívela!
Cambiar fondo del poema
La vida, un río en movimiento,
con aguas de cambio y arrullo silente.
Cada día, amanecer fulgurante,
y ocaso que susurra su cuento.
Un nuevo comienzo en cada alborada,
un final que en la noche se envuelve.
Como las hojas que el viento desvela,
cada día, distinto y audaz, renace.
No temas la bruma de lo que viene,
¡vívela!, con el alma en el viento.
Que en el constante cambio se forja
el arte sutil de un eterno momento.