En el cuarto, sombras se deslizan,
la luna susurra sus secretos,
un corazón joven se paraliza,
envuelto en oscuros pensamientos.
Estrellas perdidas en la noche,
en su pecho, tormentas sin fin,
caminos sin rumbo, sin un broche,
un solo suspiro antes del fin.
En el murmullo de la soledad,
el eco grita su fragilidad,
un adolescente busca claridad,
entre tinieblas y una tenue verdad.
Pero en cada lágrima derramada,
brota un suspiro de esperanza,
porque incluso en la noche helada,
la luz de un nuevo amanecer alcanza.