Escucho música triste para que mi corazón sobreviva en un mundo antipatico.
Cambiar fondo del poema
En un mundo de sombras, camino sin paz,
donde la noche opaca el canto del día,
mi corazón busca, en tonos de jaz,
la esencia del alma que nunca se enfría.
La música triste, un refugio hallo,
murmullos que lloran la pena que vivo;
en cada acorde y su eco callo,
rescate sutil para el pecho cautivo.
Así mi corazón, en su duelo sin fin,
encuentra en las notas un mar de consuelo,
y en la tristeza, como un latir sutil,
sobrevive al mundo, en su propio cielo.