Escucha:Habla a aquellos que no nacieron para morir,Un lazo para gobernarlos a todosUn yugo para encontrarlos.Sobre la tierra yace la sombra,Se extiende hacia el oesteEl heraldo de la muerte:Un yugo de sombras y desdicha para los hijos de la luz, Un lazo de engaño y sufrimiento para los heraldos de la oscuridad. Para aquellos que lanzaron su dado en la vida, Que su fuerza se desmorone como muros en ruinas, Y que el eco de su crujir y agonía complazca mis oídos.
Cambiar fondo del poema
En la tierra oscura, la sombra yace,
Eco de susurros que la nada forjan,
Un lazo teje en su urdimbre muda,
Yugo de sombras que el destino acoge.
A los que en luz se cobijan, ciegos,
El heraldo de la muerte su canto entona,
Tejidos en engaño, sufren sus ecos,
Sombras lascivas que el ardor devoran.
Oíd, aquellos que la muerte no habita,
Que en sus muros su fuerza almena,
El dado lanzado en senderos ausentes,
Ruinas serán y el dolor, su emblema.
Oh, que el crujido de su agonía resuene,
Notas que mis oídos plagan de goce,
Música amarga de un destino en quiebre,
Donde la desdicha su yugo impone.