Dia y noche, está tarde.Bien y mal, está equilibrio.Negro y blanco, está gris.No es tal como está la creencia,Ni tampoco hay atajos, Todo es equilibrio.
Cambiar fondo del poema
Entre el día y la noche, danza el crepúsculo,
donde los sueños susurran al viento su historia.
La balanza oscila, un juego tácito,
bien y mal entrelazados en un juego de sombras.
El negro y el blanco se encuentran en gris,
como la niebla que abraza el alba,
donde las creencias pierden su peso,
y el mundo revela su verdad velada.
No hay atajos en este sendero,
solo el pulso constante del equilibrista,
caminando sobre el hilo del tiempo,
donde el todo se convierte en armonía.