Conozco el hambre el frio, la soledad, el menosprecio y la traición, Por eso ya nada me afecta.Cuatro estrofas
Cambiar fondo del poema
En la noche sin luna he caminado,
las sombras me han contado su canción,
el hambre, como un lobo solitario,
acompañó mi paso en destrucción.
El frío fue mi manto inquebrantable,
sus caricias de hielo aprendí a amar,
la soledad, mi fiel amiga estable,
puso en mi pecho un pulso singular.
El menosprecio, cual espina ardiente,
brilló en la mirada de un falso sol,
y en sus reflejos me hice resistente,
fui mi propio refugio y mi farol.
La traición, daga fina y afilada,
hirió profundo sin dejar rencor,
pues ahora, alma sabia y templada,
ya nada me afecta, soy solo ardor.