En la bruma del sueño, te encontré,
envolviendo mis noches en tu luz fugaz.
Pero al alba, el despertar me desahucia,
dejándome solo en un frío compás.
Tus susurros se desvanecen al viento,
promesas etéreas del mundo ideal,
y lo malo de soñar contigo,
es el dolor de no encontrarte al despertar.
Cada noche, un edén se pinta,
cada aurora, una ausencia mortal,
pues lo peor de los sueños contigo,
es enfrentar el día sin tu manto celestial.
Así vivo, entre cielos y abismos,
prisionero de un anhelo infernal,
sabiendo que lo malo de soñar contigo
es despertar en la soledad terrenal.