El cuerpo humano emite una frecuencia medible, una vibración que refleja tu estado emocional con tal precisión, que podrían saber no solo si la persona esta enojada, si no que tambien está desesperada, celosa o incluso vengativa, por eso estas buscando puntos en común con alguién más, estás intentando conectar tu nivel de frecuencia con el suyo, lo que en física se llama resonancia, donde una vibración amplifica a otras si tienen la misma frecuencia, si dos ondas coinciden, se genera interferencia constructiva, se suman creando una energía todavía más fuerte. Si dos frecuencias de igual longitud de ondas se encuentran, se potencian.
Cambiar fondo del poema
En el vasto reino del ser humano,
las almas vibran al compás del corazón,
una frecuencia sutil como un soplo,
reflejo fiel de la más honda emoción.
En el aire fluyen notas de vibración,
desesperación susurra, celos revueltos,
el enojo resuena en un tono agudo,
un eco vengativo cruza despierto.
Buscamos el latido afín, la resonancia,
un puente dorado entre dos almas,
donde las ondas se abrazan, se elevan,
en un baile de energías multiplicadas.
Cuando dos almas coinciden en frecuencia,
se crea una melodía de luz y energía,
una simbiosis que trasciende el silencio,
un canto eterno, poderoso, en armonía.