Ese objeto que ves, no existe, porque ese objeto no es un objeto, solo es un holograma, un raro espejismo digital, un pedazo de codigo corriendo en la simulación que resulta que tú llamas realidad, es un codigo en sentido literal, tu cerebro funciona como computadora, pero en vez de ceros y números, trabaja con impulsos electricos. cada vez que vez algo, tu mente no capta el objeto tal como es, lo está creando en base a la imformación que recibe, más no lo interpreta, en el mundo la mente y la conciencia crean tu realidad.
Cambiar fondo del poema
En el vasto mar de bytes flotamos,
donde el objeto que miras no es más
que un susurro digital, un espejismo,
un eco de código, un velo fugaz.
Tu mente, hábil arquitecta del mundo,
captura destellos y sombras de luz,
tejidos de impulsos se tornan en sueños,
realidades que surgen del flujo.
Por cada mirada, un universo se alza,
persiste en el umbral de lo irreal,
pues la conciencia, con febril danza,
crea mundos de la nada en tu andar.
Es un juego sutil de pulsos y ondas,
la verdad desvanecida en la ilusión.
Nos desplazamos en un puente de niebla,
cuya verdad es pura construcción.