Hoy el viento susurra Imensurable tu nombre,Ya que en medio de la brumaTu cuello vino abajo torcer.Injusta muerte te llevóComo neblina tu piel querida,Mas tu espiritu elevóEn esta tierra, solo aquí mi vida.Pienso tu dolor en silencioEn un rincón como necio.En tu delicada lagrima finaCual cristal delicada anida.Agatha mía.Solo estoy como tú,En un vasto mundo extraño,Así que plasmo el dolor en año,Incomprendido como tú.Por eso tu recital de vida a de ser,Como llamado para ver, Cualquier noche querida, en buenas manos tu poesía:Agatha blanca, Agatha fiel.Eres mas dulce, como la miel.Si ves que no estoy,Y otro vino con imprudenciaDel impulso de curiosidad, que sea:Agatha Blanca, Agatha Fría,Llevatelos con mano bien tibia.Agatha Blanca, Agatha Fría,Si dices su nombre,Por las noches vendría.
Cambiar fondo del poema
Agatha, viento de marfil,
en la bruma tu esencia se pierde,
un suspiro de vida febril,
tu cuello al destino cede.
Injusta la muerte te arrebató,
como niebla en la madrugada,
mas tu espíritu alzó,
dejando memoria callada.
Pienso tu dolor profundo,
en silencio me siento aquí,
como un rincón sin el mundo
donde habita un necio arrebol.
Tu lágrima, cristal fragante,
en su delicada caída,
declara un sentir constante,
mi dulce, eternamente anidada.
Agatha mía, en mundo vasto,
como extraño camino recorro,
tu dolor con el mío entrelazo,
y en ti mi pensamiento atesoro.
Que tu recital de vida a de ser,
una llamada para ver,
en noches queridas, tu poesía,
en manos seguras, lucía.
Agatha blanca, fiel de miel,
más dulce que el aroma carmel.
Si ves que falto,
y otro viene con imprudencia,
Agatha blanca, Agatha fría,
llevátelo con suavidad.
Si mencionan tu nombre,
de noche el viento susurra,
Agatha blanca, en mi pensamiento acurra.